La vida práctica es una forma de empoderar a nuestros niños y hacerlos sentir como verdaderos dueños de su mundo.
El realizar actividades cotidianas como servir un vaso de agua, cerrar o abrir un frasco, cuidar una planta o barrer, le permite al alumno desarrollar una sensación de independencia y confianza que es simplemente increíble. Se sienten capaces de hacer cosas por sí mismos, de resolver problemas y de contribuir al bienestar de su entorno.
La vida práctica le ayuda a nuestros Bufalitos a desarrollar habilidades motoras, coordinación y concentración, pero también les enseña a ser responsables y a cuidar de sí mismos, es como si les dijeran: “Eres capaz, eres fuerte, eres importante”, y lo mejor de todo es que, al hacer estas actividades, los niños se divierten, se sienten conectados con el mundo que les rodea y desarrollan una sensación de propósito y logro.
¡Es una forma hermosa de crecer y aprender!
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