El Enfoque Reggio Emilia es una filosofía educativa creada por Loris Malaguzzi en Italia que coloca al niño como protagonista de su aprendizaje.
Se basa en cuatro principios fundamentales: reconocer al niño como un ser competente y lleno de potencial; valorar los cien lenguajes de la infancia, permitiéndole expresarse mediante el arte, el juego, el movimiento y otras formas creativas; considerar el ambiente como un espacio que inspira y favorece el aprendizaje; y entender al docente como un guía que acompaña, observa y escucha el proceso de cada alumno.
Más que enseñar respuestas, este enfoque busca despertar la curiosidad, la creatividad y el gusto por aprender.
